miércoles, 13 de noviembre de 2013

"Los árboles mueren de pie" de Alejandro Casona


Los árboles mueren de pie es una obra de teatro breve del dramaturgo español Alejandro Casona que vale la pena leer.

Se trata de un abuelo, el Sr. Balboa que tiene un nieto desalmado, psicópata diríamos hoy, al que, en su momento, tuvo que echar de casa (hecho que ocultó a su esposa). Desde entonces él mismo se hacía llegar cartas que en teoría las mandaba su nieto. Más tarde, el nieto real decide volver a la casa, pero el barco en el que venía naufraga. Entonces el abuelo, para no dar la noticia a la abuela, contrata a un imitador y hacedor de ilusiones (Mauricio) y a una linda muchacha (Isabel), para que finjan ser el nieto perdido y su feliz esposa.

La obra tiene muchos momentos para destacar. Personalmente el que más me gustó fue cuando Isabel cuenta que estaba muy deprimida, casi por suicidarse. En ese momento conoce a Mauricio quien meramente le da un ramo de flores con una tarjeta. La tarjeta simplemente dice "Mañana". Eso la ayuda a querer seguir viviendo, le da esperanza. Me hizo pensar cuantas veces pensamos que decir para dar ánimos a alguien y como una sola palabra bien dicha puede hacer mucho, mucho más que muchas que no vienen al caso. En la obra de Casona vemos como las palabras cobran vida y como pueden dar vida. 

Acá les dejo un fragmento:

“Cuando yo era niña mi madre me decía 'querida'; era una palabra. Cuando iba a la escuela la maestra me decía 'querida'; era otra palabra. Pero la primera vez que Mauricio, sin voz casi, me dijo '¡querida!', aquello ya no era una palabra: era una cosa viva que se abrazaba a las entrañas y hacía temblar las rodillas. Era como si fuera el primer día del mundo y nunca se hubiera querido alguien antes que nosotros. Por la noche no podía dormir. '¡Querida, querida, querida!...' Allí estaba la palabra viva rebotándome en los oídos, en la almohada, en al sangre. ¡Qué importa ahora que Mauricio no me mire si él me llena los ojos! ¡Qué importa que el ramo de rosas siga diciendo 'mañana' si él me dio fuerzas para esperarlo todo! Si no hace falta que nos quieran... ¡si basta querer para ser feliz abuela, feliz, feliz!...”  


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